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Prueba del Jeep Renegade 4xe.
El Jeep Renegade 4xe adapta la tecnología híbrido enchufable a la conducción todoterreno.

Quienes piensen que el Jeep Renegade 4xe es un híbrido enchufable más están muy equivocados. Y es que se trata de un coche que no solo posee una gran personalidad si no que, además, es el todocamino de su segmento mejor dotado para circular fuera del asfalto.

Su sistema híbrido está compuesto por un motor gasolina de 1.3 litros y 180 caballos y otro eléctrico de 60. Lo que ha hecho Jeep en esta ocasión es que mientras que el motor gasolina mueve las ruedas delanteras, el eléctrico se encarga exclusivamente de mover el eje trasero, dotándolo así de una tracción 4x4 en la que no existe ninguna unión mecánica entre ambos ejes. De este modo, la motricidad se confía únicamente al sistema de control de tracción.

Jeep Renegade1

En la práctica, el sistema se muestra lo suficientemente efectivo como para poder salir airosos de muchas de las dificultades que nos podemos encontrar en una conducción fuera de carretera, con la ventaja de un considerable ahorro de peso con relación a los sistemas de 4x4 convencionales, que necesitan un mayor número de componentes mecánicos.

De hecho, esta versión 4xe del Renegade es básicamente un coche eléctrico en el día a día de la mayoría de los usuarios, al ofrecer una autonomía en modo eléctrico de unos 40 kilómetros, más que suficiente para los desplazamientos diarios habituales.

Pero aunque se enfrenta a rivales que lo superan en eficiencia, el Renegade 4xe presenta características que lo convierten en un modelo prácticamente único en el mercado, como su condición 4x4 en combinación con una carrocería que apenas llega a los 4,3 metros de longitud.

Jeep Renegade

Con un diseño exterior típico de Jeep, el interior del Renegade 4xe apenas se diferencia de las versiones convencionales. Lo que sí son específicos son los tres botones de la consola central que permiten elegir entre el modo híbrido, el eléctrico puro y el e-Save. Un cuarto botón, tras la palanca de cambios, sirve para potenciar el freno motor, acentuando así la regeneración de energía.

La postura de conducción es buena y ofrece una correcta visibilidad, mientras que los materiales del interior dan una óptima sensación de calidad, con todos los botones muy a mano.

El comportamiento en carretera está condicionado por un cambio que resulta brusco en determinadas situaciones. El elevado peso y un tacto de dirección impreciso hacen que resulte torpe en carretera, por lo que donde mejor se desenvuelve es fuera del asfalto. En ese hábitat es donde el Renegade saca a relucir las mejores de sus virtudes, con una capacidad para superar obstáculos muy superior a la de sus rivales más directos.

El Renegade es, sin duda, un excelente ejemplo de cómo Jeep se ha sabido adaptar a los tiempos. No hay que olvidar que la firma nació como fabricante de vehículos de guerra, que a lo largo de los años ha sabido ir refinando para satisfacer las necesidades de un mayor número de clientes.

Ahora, con la era de la electrificación, Jeep vuelve a dar un golpe sobre la mesa, demostrando que se puede ser eficiente sin perder la personalidad que siempre le ha caracterizado. En cuanto a precios, este modelo se puede adquirir con una financiación de 260 euros durante 60 meses, con entrada de 7.500 euros y cuota final de 18.165.

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