Culleredo borra vestigios del franquismo de su callejero y honores municipales
Medio siglo después, todavía perduran amarres a la dictadura. Para seguir desatándolos, el Concello de Culleredo ha dado un paso más en la aplicación de la memoria democrática con la retirada de honores y la modificación del callejero municipal para eliminar referencias ligadas al franquismo.
El gobierno local llevará al pleno del próximo 31 de marzo la propuesta de retirar la condición de hijos adoptivos a Ricardo Catoira Garaboa y Diego Salas Pombo, dos figuras estrechamente vinculadas al régimen de Francisco Franco. La medida, respaldada por un informe técnico del departamento de Cultura, busca, en palabras del alcalde José Ramón Rioboo, ser “un acto de xustiza e dignidade” en cumplimiento de la ley de memoria democrática.
La decisión se apoya también en las investigaciones del historiador municipal Carlos Pereira, cuyos trabajos documentan el peso del franquismo en la historia reciente del municipio. Ambos homenajes fueron concedidos en plena dictadura: el de Salas en 1945 y el de Catoira, en 1955.
Borrar la huella del expolio de Meirás
Catoira mantuvo una estrecha relación personal con Franco desde la Guerra Civil, formando parte de su círculo de máxima confianza. Su nombre aparece, además, en la sentencia del Pazo de Meirás como figura clave en la gestión del inmueble durante años, así como en la entrega de la Casa Cornide a Carmen Polo. Fue también testigo del testamento del dictador y recibió en 1972 la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil.
Por su parte, Salas ocupó cargos relevantes dentro del aparato franquista, como gobernador civil, vicesecretario general de FET y de las JONS y procurador en las Cortes. Su trayectoria política estuvo ligada al desarrollo y consolidación del régimen, incluso después de la muerte de Franco, cuando votó en contra de la Ley para la Reforma Política de 1976.
Cambios en el callejero
La iniciativa municipal también contempla la sustitución de dos nombres de calles vinculadas al franquismo: Sanjurjo de Carricarte, en O Burgo, y Alcalde Narciso Pardo, en Liñares.
Eduardo Sanjurjo de Carricarte participó en la Guerra Civil del lado sublevado y ejerció como miembro de tribunales militares durante la represión franquista, redactando sentencias en consejos de guerra, como el celebrado en 1947 contra 56 personas, entre ellas vecinos de Culleredo. Su trayectoria estuvo marcada por su militancia falangista y su implicación en el aparato represivo del régimen.
En cuanto a Narciso Pardo Veira, fue dirigente provincial de la organización falangista en el ámbito agrario, además de concejal y alcalde de Culleredo en los años cincuenta, en plena dictadura.
José Ferreiro, un cura comprometido que dará nombre a una calle
Como alternativa, el Concello propone renombrar la calle Sanjurjo de Carricarte en honor al antiguo párroco José Ferreiro, reconocido por su labor social y su compromiso con los más necesitados, atendiendo así a una demanda vecinal. Por su parte, la calle Alcalde Narciso Pardo pasará a denominarse calle Tolerancia, en un gesto simbólico que busca resaltar valores democráticos.
“Debemos deixar de honrar a quen representou a represión e dar paso a referentes que de verdade nos representen a todos e todas”, subrayó el regidor.
Culleredo ya ha dado pasos en esta línea en los últimos meses, como el acto celebrado el pasado verano para recibir los restos exhumados de dos vecinos que lucharon por la libertad desde la guerrilla antifranquista, en un gesto de reconocimiento a las víctimas de la represión.


